jueves, 23 de septiembre de 2010

El arduo camino




La especie humana se relaciona entre sus miembros y con los demás seres vivientes según su grado de sexismo, racismo y especismo. Cuando estos comportamientos afloran a la conciencia moral, se ponen en discusión y se establecen nuevas normas y leyes para acabar con ellos.

En su libro “El origen del hombre” (1871), Darwin habla del “Círculo de la compasión”, o sea, el círculo moral en el que incluimos a los demás, según nuestro grado de aceptación. El círculo se amplía a lo largo del tiempo siguiendo nuestro progreso moral, y aquí es donde surge el problema.

La ampliación, es decir, la aceptación en el interior de nuestro círculo de aquellos que antes eran rechazados y que suele producirse por cambios de actitud social y cultural reforzados por nuevas leyes, desencadena la oposición de quienes hasta ese momento mantenían una posición de privilegio en el interior del círculo.

Siempre habrá detractores, como los hubo contra la abolición de la esclavitud o la revolución feminista, listos a defender sus privilegios atávicos. Estos “reaccionarios” buscarán razones, legales y no contra esa ampliación para justificar la preservación de su ligitimidad a despreciar (mujeres), marginar (otras razas) o maltratar y matar (animales).

Así como la condición de la mujer en una sociedad determina el grado de civilizazión de dicha sociedad, hoy en día, el trato dado a los animales determina nuestro grado de conciencia (progreso) moral.

Si ciertos logros costaron guerras, revoluciones, represiones, ¿Qué y cuánto podemos esperar para que se logre la abolición de prácticas de tortura y muerte?

Las mujeres, en occidente, se encuentran en un radio más amplio que hace cien años. Los toros se encuentran en estos momentos en el mismo radio que los esclavos africanos hace 150 años (incluido el derecho de vida y de muerte sobre ellos y la tortura); el resto de los animales se encuentra en un limbo entre diferentes círculos, según nuestro grado de especismo hacia ellos.

La misma moral que otorga a un grupo de taurinos indignados a arremeter impunemente contra unos pocos pancartistas pacíficos, explica el límite de la compasión en el que nos encontramos hoy en día.

Y eso que ya en 1975, el bioético americano Peter Singer publicó” Animal Liberation”, que se puede considerar el primer libro sobre los derechos de los animales. En él dice: “No deberíamos provocar dolor o causar miedo a ningún animal que no quisiéramos experimentar nosotros mismos.”

Desafortunadamente, no mucho ha cambiado desde que Cicerón protestaba contra los espectáculos de circo con fieras o San Agustín clamaba contra el riesgo frívolo que la corrida representa para “la vida humana”. (Tendría que ver ahora cómo se juegan la vida los motoristas y corredores de Fórmula 1, entre otros).

A pesar de intelectuales y filósofos, desde Eugenio Noel que hace casi un siglo definió las corridas “crímenes de raza”, hasta animalistas y filósofos actuales como Jesús Mosterín que escribe “la tradición no es una justificación ética”, quedan escollos que superar como el del Protocolo Europeo sobre la Protección y el Bienestar de los Animales.

En él hay hay una sección pensada a medida que legitima la realización de las corridas (claramente lejos de cualquier auténtico objetivo de bienestar y protección del toro), que dice así:“respetando al mismo tiempo las disposiciones legales o administrativas y las costumbres de los Estados miembros relativas, en particular, a ritos religiosos, tradiciones culturales y patrimonio regional”. Con esto tristemente cae la afirmación de Mosterín mientras otros aclaman:
“Si no hay toros, no hay fiesta”. ¡Olé!

Para concluir sobre esta abominación cultural que se perpetúa, una reflexión del poeta Manuel Vicent:

“Si se admite que la belleza puede surgir de la sangre derramada, aunque ésta se inflija a un animal, es que uno ya tiene justificado en el corazón todo tipo de violencia”.


M.C.A. Sept. 2010

3 comentarios:

  1. Artículo publicado en revista on-line "La Trinchera", lo remito aquí para los demás seguidores. Gracias, Shai.

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  2. Article très intéressant et si juste ! Je suis contente qu'il été publié. Elisa

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  3. ancora mi sorprendi piacevolmente e mi entusiasmi.
    ILLY

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