Ojeando un libro que encontré en mi biblioteca, una biografía de Alejando Magno, en versión para niños, que me había sido regalada por mi abuela paterna al cumplir los nueve años, encontré con sorpresa en la primera página el sello de mi ex libris.
El sello me había sido regalado por mi padre en esa misma ocasión. Representaba un escudo en estilo cubista que contenía una ce y una eme en cursiva, mayúsculas, entrelazadas.
Al observar el sello, se apoderó de mi el pensamiento, la constatación, de que llegado un momento en nuestra vida, nosotros mismos cargamos con sellos de nuestra anterior pertenencia a algo o a alguien: ex marido, ex fumador, ex amante, ex etc. , y que jamás podremos quitarnos de encima.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

La vida es como un "carrefour", donde continuamente nos cruzamos con unas y otras personas, y al seguir andando sin ellas, nos hemos llevado detrás algunos comportamientos, gestos, palabras que no eran nuestros. En nuestra mano está el permitir llevarnos aquello que era bueno, y dejar a un lado del camino aquellas otras influencias no deseables. Y será saludable pues nuevas personas llegarán a quien podamos transmitirlas, pero esta vez ya serán nuestras.
ResponderEliminarGracias, Damasco, por leer y comentar.
ResponderEliminarLongtemps, j'ai été l'ex de quelque chose. Désormais, après années de tourmente, je ne suis plus l'ex de rien. Riche de mes expériences bonnes ou mauvaises, j'ai refermé, sereine, les portes du passé et je continue ma vie l'esprit léger, délivrée des blessures antérieures.
ResponderEliminarN'étant plus l'ex de rien, je peux,enfin, savourer tranquillement les petits bonheurs simples de ma vie quotidienne?
Bonsoir, je suis Élisabeth. J'espère que tu n'as pas perdu l'inspiration et que tu vas de nouveau partager avec tes lecteurs assidus et fidèles quelques nouveaux beaux récits.
ResponderEliminar