lunes, 30 de noviembre de 2009

Aún recuerdo tu sonrisa esbozada...

Aún recuerdo tu sonrisa esbozada, cuando con un suave y breve resoplido, apenas levantabas el labio perezoso, porque algo o alguien te había divertido con su ironía y peculiaridad.
Recuerdo tu carcajada abierta y espontánea cuando la comicidad y el istrionismo se insinuaban en la escena, llevándote a reir desde el alma.
Tu capacidad y facilidad de poner apodos al mundo entero, reinventando nombres y personajes, jugando con las palabras de un lenguaje que llevaba tu propio cuño.
Recuerdo el movimiento y los gestos de tu cara, de tu mirada, la manera única de expresar el estupor, la decepción, la constatación de lo mediocre.
El entusiasmo ante lo brillante, lo genial, lo único.
La manera de posar tus manos sobre la mesa, acariciándo el mantel mientras tus dedos jugaban con una miga de pan, un corcho de champán, un alambre. Los objetos adquirían movimiento para convertirse en formas de más alto significado. Esculturillas dejadas al deseo, a la imaginación de poder ver las cosas con ojos diferentes, más allá de una mesa puesta para comer, de platos sucios y cubiertos desparramados.
Tu delicadeza en el tacto y en la voz; la manera de sentarte con las piernas cruzadas, a la espera de que algún acontecimiento importante y sorprendente se fuese a desarrollar ante tí, siendo tú espectador interesado y crítico.
Tu caminar, lento y ligero, como un fluir por los eventos de la vida, dejando atrás lo no interesante, lo aburrido. El calzado cómodo y reluciente, marcando la huella de tu individualidad.

1 comentario:

  1. Vraiment, je pense que tu devrais publier tes nouvelles et tes poésies. Elisa de France

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